cartas a mi padre

31 enero.

Parte.uno

 

Partimos con mi familia a la clínica porque mi padre presenta malestares en la cabeza, dolores que según el, los mas grandes que había sentido en su vida. Yo, lo noto mal, nunca lo había visto sufrir tanto por una dolencia, y eso que ha tenido varias, pero esta es extraña, silenciosa y agobiante. No se queja ni grita, solo cierra los ojos y se tira sobre el hombro de mi mamá. Se ve que le duele y nos frustramos, le preguntamos repetidas veces como se siente, es la incertidumbre y la esperanza absurda de pensar que eso lo va a ayudar, cuando lo único que quiere es mandarnos a la cresta y que no le preguntemos mas lo obvio.

Estamos sentados 2 horas aproximadamente esperando a que lo revisen y nos frustramos, sus dolencias tratamos de asimilarlas sin éxito, la incertidumbre, rabia e impotencia de un sistema lento y tramitante, pareciera aumentar el puto dolor de cabeza. Pobre viejo, nunca lo había visto sufrir asi... o mas bien resistir asi.

Nos atienden! Esperamos otras dos horas y ya los pobres dedos comienzan a sufrir las secuelas nerviosas. Mi madre a ratos se quiebra y nos abraza buscando algún consuelo y fuerza, ella lo conoce mas que nosotros y de alguna manera sabe que el diagnostico pareciera ser grave. 

Llaman a uno de nosotros a conversar con el medico, el diagnostico estaba listo y ya se lo habían comunicado a mi padre. Asumo la responsabilidad yo, nose porque, quizás por ser el hermano mayor y ver que los demás estaban un poco mas sensibles y preocupados con el tema, Ellos no tiene problema con eso, prefieren quedarse  con mi madre y esperar un poco mas.

Un medico joven... ( En ese momento te atacan millones de interrogantes que tienen débiles respuestas en los recuerdos de las conversaciones o experiencias lejanas de personas que han pasado por un proceso de examen u operación clínica, miras al medico lo ves joven y acompañado de cierta fe de que las cosas no son graves, adoptas un prejuicio y te haces la idea de que pueda equivocarse.) Me acerca a mi papá.

El, sentado en la camilla escucha una vez mas el diagnostico del medico, opinión y futuro procedimiento. Resulto ser el mas desfavorable. Un posible Aneurisma cerebral que necesitaba ser examinado y urgente.

El doctor salio un momento y me dejo con él...

Creo que ha sido uno de los momentos mas difíciles que me han tocado vivir, mi papá no es un ogro y menos una roca, pero si es un hombre que no le gusta ver preocupado a los suyos, que se guarda cosas importantes y que las asume y nos hace parecer que todo esta bien...

También no somos una familia de mucha piel, no nos abrazamos mucho y menos nos decimos que nos queremos, lo hacemos pero a nuestra manera, tampoco afrontamos los problemas del otro como familia, porque no lo conversamos, cada uno asume su espacio e intimidad, pero no dejamos que el otro se haga cargo de ella. Somos un poco fríos.

Sin embargo en ese rato, primera vez que veía a mi padre preocupado, cansado, abatido. Sentía mucha pena que no llego a expresar, pero que estaba a un abrazo de soltar todo.

Fue un largo momento el que nos quedamos callados, el no sabia que decirme y yo tampoco. Conversábamos con nosotros mismos encontrando una respuesta y solución a un problema común pero con muy distintos matices, el como padre y yo como su hijo.

 

 

 

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